domingo, 17 de octubre de 2010

La iglesia Catolica y los cambios

En 1864, el papa Pío IX  público el Syllabus. Condeno la modernidad; por ejemplo, la libertad de pensamiento, la democracia, la tolerancia, la separación entre la Iglesia y el Estado (violando los dichos del cesar las cosas del cesar). Dejo calro que la Iglesia  católica debe ser la religión de Estado, y condena la libertad de culto, de pensamiento, de imprenta y de conciencia. Totalmente lo contrario de lo que opinaba Juarez

Despues la iglesia catolica tras perder adeptos se vio obligada a cambiar su  formas de pensar y aceptar algunas cosas de las cuales el papa Pío IX desaprobo (claro ese papa tenia años de muerto)....

Pero en México el gobierno de derecha Panista y la iglesia sigue con sus mismos pensamientos.. es mas 
El asquito que le provocan los matrimonios gays al gobernador católico de Jalisco, Emilio González Márquez, es buen ejemplo.

 En México, por ejemplo, hasta la década de 1950 era mal visto en los ambientes católicos la aceptación de la Revolución y mucho menos exaltar las causas y desarrollo de la contienda armada de 1910. Luis Calderón Vega, presidente de los universitarios católicos (UNEC 1941-1942), padre del actual presidente de la República, Felipe Calderón, se quejaba en su libro Cuba 88, de cómo la jerarquía quería imponer a los universitarios católicos visiones clericalistas de la historia. Calderón Vega años después, afirmó: Tal vez no hayamos calado la trascendencia de esta característica, es decir, el cabal y maduro entendimiento de la Revolución mexicana de la UNEC, porque [...] en el nivel religioso reclamaban nuestro afán en otras direcciones (en Don Ramón Martínez Silva, Jus, 1974, p. 156). En la actualidad, estos matices tienen poca relevancia en la propia cultura católica, que también busca apropiarse de la gesta revolucionaria cuando tan sólo hace 60 años, la repudiaba absolutamente.

La gran virtud del cristianismo ha sido su capacidad para adaptarse y convivir con diferentes configuraciones civilizatorias y diversos contextos culturales en las más apartadas regiones del planeta. Siendo una religión monoteísta, su apertura a la cultura romana se refleja en la asunción de fiestas y fechas, en la institución de culto a los santos más cercanos al politeísmo antiguo que al ascetismo de los esenios y otras sectas judías precristianas.

La iglesia a nivel mundial a buscando los cambios, mientras aqui en México ciertos miembros de la iglesia buscan seguir igual.... ejemplo hablemos del mismo Juan Pablo II, tan carismático como controlador centralista, llega afirmar que la Iglesia está en permanente cambio. En su encíclica Centesimus annus, 1991, al afirmar que “el Señor que ‘es como el amo de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas’ (Mt. 13:52). Este tesoro es la gran corriente de la tradición de la Iglesia, que contiene las ‘cosas viejas’, recibidas y transmitidas desde siempre, y que permite descubrir las ‘cosas nuevas’, en medio de las cuales transcurre la vida de la Iglesia y del mundo.


La velocidad de los cambios, formas y prácticas de las sociedades contemporáneas, chocan con la oposición que promueve la Iglesia. Las sociedades democráticas amplían el marco de las libertades, estilos de vida y pensamientos plurales de los ciudadanos, como los matrimonios homosexuales; replanteamientos sobre la ciencia, la vida y la muerte que despedazan el consenso moral tradicional. La velocidad cultural de las sociedades líquidas de Zigmunt Bauman pone a prueba la disfunción y lentitud de muchas religiones. Qué dirán los historiadores del siglo XXII, ¿prevalecerá la identidad dura de la Iglesia sobre los valores?, o éstos cambiarán, como parece señalarnos la lectura desapasionada de la historia de la propia Iglesia.

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